El Sentido Pragmático del Nacionalismo como esencia de su superioridad ideológica
- Secretaría de Doctrina JNP

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Es esta la pregunta que con mayor frecuencia se formula a quién se define como "nacionalista". Suele confundirse el nacionalismo con el patriotismo o con el amor a [la Patria]. Alguien ha dicho y con razón que se puede amar a [la Patria] sin ser nacionalista, pero no se puede ser nacionalista sin amar a [la Patria]. En estas líneas nos proponemos definir, con trazos gruesos, muy en general, qué es el nacionalismo hoy. Cada uno de los conceptos que expresaremos está respaldado por una larga reflexión y por un acopio de antecedentes históricos. Todos ellos concurren a reafirmar el análisis del cual surge este ideario que hunde sus raíces en la idiosincracía propia de nuestro pueblo y se nutre de las experiencias que hemos vivido. Desde luego, es discutible el carácter doctrinario del nacionalismo. Ello como consecuencia de que el objetivo fundamental que se propone alcanzar es la construcción de la Unidad Nacional, sin la cual la patria se fracciona y sus valores se desdibujan. Para lograr este objetivo supremo los caminos son múltiples y esencialmente variables. Su consecución depende, por lo tanto, de la evolución y las características de cada época. No hay dogmas ni verdades absolutas que debamos acatar. Lo que en un instante determinado pueda facilitar la Unidad Nacional, en otro instante puede perjudicarla. De allí el sentido pragmático del nacionalismo en lo concerniente a los instrumentos de que se vale. Lo permanente es la necesidad de afirmar los grandes pilares de la nacionalidad: su tradición histórica, la cohesión de su pueblo, la integridad de su territorio, la protección de su cultura y la identidad de los valores espirituales que se han ido forjando a través del tiempo. [la Nación] es una unidad que se proyecta en lo universal con caracteres propios. No escapamos, por cierto, de las leyes que gobiernan el desarrollo histórico ni a los fenómenos cíclicos que condicionan el destino de la Humanidad. Pero nuestro comportamiento es diferente. Nuestros desafíos sociales, geográficos, culturales, económicos y políticos no pueden ser resueltos con fórmulas que surgieron de otra realidad, a la luz de otros problemas. El territorio, el pueblo y la identidad espiritual de [cada Nación] tienen un sello particular que nos caracteriza con rasgos positivos y negativos. No somos mejores ni peores que las demás naciones, pero somos diferentes a ellas... [base del concepto de dignidad nacional]
En: ¿Qué es el nacionalismo hoy?, Gastón Acuña, Federico Willoughby, Pablo Rodríguez Grez.

Atte. Secretaría de Doctrina y Programa Político




